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Encuentro de dos Culturas
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CONFERENCIA: ESPIRITUALIDAD
DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS
Prof. Luis Eduardo Pincén - Mapuche
Buen día a todos los
hermanos y a las hermanas; mi nombre es Luis Eduardo Pincén, pertenezco
al Clan de los Dueños de la Palabra; mi tatarabuelo era el que
recibió ese nombre y los que descendemos de él intentamos mínimamente
seguir su camino. Yo quiero agradecer esta invitación y esta posibilidad
de hablar, de charlar. Quiero aclararles primeramente que si bien
estaba estipulado que primero hablara yo y después Delia Cañumir,
nosotros preferimos entrar juntos porque es una manera de marcar
lo que nosotros somos; para nosotros es muy importante la dualidad,
la mujer y el hombre son complementarios por lo tanto es una buena
oportunidad para que nos presentáramos juntos. En el caso particular
de la charla, yo voy a dar un marco general de nuestra cosmovisión,
de nuestra cultura y Delia va a profundizar aspectos más cotidianos
pero que tienen que ver con lo mismo.
Quiero comenzar hablando
un poquito de esta fecha, del 12 de octubre y más que nada haciendo
hincapié en todo este movimiento nuevo, posmoderno, nueva era,
que surge, que aparece; estas nuevas necesidades de Occidente
respecto de beber de las Culturas Originarias; y yo creo que lo
importante es empezar de a poquito. Una vez cuando yo era mucho
más joven y por lo tanto más verborrágico y mucho más combativo,
en cuanto a mi postura respecto a la lucha de nuestros pueblos,
recuerdo que en la Asociación Indígena de la República Argentina,
se me acercó un cacique toba y en medio de una fiesta me apartó
y me preguntó: ¿Qué pasó el 12 de Octubre?, ¿porqué dicen
que fue malo para nosotros? Yo me acuerdo que con el espíritu
que tenía en aquel momento, me indigné muchísimo, me parecía una
barbaridad que alguien no supiera, que no conociera qué pasó el
12 de Octubre, que no lo hubiera tenido nunca en cuenta, mucho
más, era cacique y él ni siquiera sabía que es lo malo que tenía
el 12 de Octubre, que trajo aparejado. Yo recuerdo que en pocos
segundos intenté juntar un montón de información y recurrí a Valle,
Galeano y a diferentes relatos; recordé matanzas, violaciones,
saqueos, la pérdida de la tierra, sangre, dolor, lágrimas, y de
repente me imaginé ese puente de plata que se podía haber hecho
de América a España con lo que se llevaron; esos famosos juegos
de cartas por ese sol de oro incaico que hicieron los españoles
y tantas aberraciones; la destrucción de los códices mayas; diez
mil imágenes me surgieron en un momento, para poder decirle, para
poder contarle; pero sucedió que cuando abrí la boca, no pude
decirle nada de eso, al contrario, suavicé la historia, traté
de explicar lo inexplicable, busqué vueltas, para tratar de llevarlo
al tema, pero sin contar todo, le nombré a autores de libros,
gente con la cual podría charlar más que nada para que inicie
su camino, él estaba al principio de una nueva etapa en su vida,
y me pareció que le iba a dar demasiado dolor, demasiada tristeza,
una carga enorme si le contaba todo lo que sabía, no lo iba a
cuidar, no iba a proteger a mi hermano; él iba a quedar abrumado
ante semejante cosa; tanta sangre, tantas lágrimas derramadas,
era demasiado triste; pero el episodio pasó, el hermano volvió
al Chaco, habrá seguido su camino, nunca más lo vi, no se como
habrá terminado, pero esa cuestión inconclusa para mi fue muy
fuerte a tal punto que durante mucho tiempo yo me preguntaba a
mi mismo si había hecho bien o mal, seguí mi instinto, pero realmente
no estaba seguro si había hecho bien o había hecho mal, la duda
me acompañaba, hasta que un día, ya un poco más crecidito, ya
habiendo incorporado unos cuantos elementos más de mi propia cultura,
me encontraba en el campo, en La Pampa, visitando una abuela mapuche;
recuerdo bien la imagen, porque la abuela estaba hilando contra
una parecita, al solcito de la tarde, y una abuela grande, muy,
muy anciana, una papai como decimos nosotros, y me animé, porque
nosotros no tenemos excesiva confianza como para charlar, salvo
que los abuelos la den, no se nos está permitido preguntar todo
lo que queramos, en todo momento; el conocimiento para nosotros
es una moneda de cambio muy valiosa, el conocimiento uno lo merece,
no es que uno lo adquiera así como así; rompí un poquito el protocolo
y le pregunté: ¿Abuela Ud. que sabe del 12 de Octubre?, y recuerdo
que la abuela me dijo poco o nada, lo que sí se que hace el 12
de Octubre, es lo que produce en mis hermanos, he visto el rencor
en muchos de mis hermanos, y yo se que el rencor no es bueno,
algo que produce tanto odio, no es bueno, más si hace que nuestra
gente cambie su esencia, deje de ser lo que es por ese rencor,
por ese odio no se puede trabajar bien, el corazón se entristece,
el pensamiento se oscurece, no se aclara; si hay odio, si hay
rencor, uno no es uno mismo. La abuela se calló y siguió hilando
y yo me fui un poco más tranquilo y tratando de aprender porque
de esa manera nos enseña esa gente.
Traigo esto a colación
por lo que está ocurriendo con mucha gente que pretende aprender
todo de golpe, la gente quiere entender todo de golpe, quieren
ser chamanes en cursos de una semana o seis meses o dos años o
diez años, quieren ser sabios y esto va en contra de la manera
que nuestra gente enseña e incluso se equivocan, van buscando
los grandes maestros, cuando en realidad lo primero que tienen
que hacer es buscar nuestra gente sencilla, que es ahí, es lo
primero que tienen que entender; si no comprenden al hombre común,
si no comprenden lo cotidiano, nunca van a aprender, es una escalera
enorme, gigantesca; nosotros apreciamos el conocimiento sobre
todas las cosas, pero uno tiene que ser humilde a la hora de abordar
el tema del conocimiento, no se tiene que ser soberbio, no hay
que ser orgulloso; en el sentido de decir: “yo se todo”, “yo conozco
todo”, “he leído todos los libros”, “he hablado con mucha gente”;
todo es mucho más simple, es menos doloroso de lo que realmente
parece; pero uno tiene que arrancar primero tratando de estar
uno bien.
Y ahora sí, hecha
esta pequeña introducción, vamos a entrar un poco más en nuestra
cultura y en lo que habitualmente se habla de nuestra cultura
y especialmente de nuestro pueblo. Nuestra cosmovisión es un tanto
compleja, porque en realidad es el fruto de muchas cosmovisiones,
hoy en día somos un solo pueblo, el mapuche; pero yo no voy a
negar las otras vertientes.
En realidad, a veces
tenemos mitos que son más Tehuelches que Mapuches, otros que son
más Mapuches que tehuelches; y esto se puede notar más que nada
por la cuestión regional, la geografía, no es lo mismo hablar
de buenos vientos en Chile que en Argentina, no es lo mismo hablar
de las cosas buenas que vienen del Este de Chile, que en Argentina,
esto lo da la cuestión geográfica.
Hay un mito muy lindo,
dicen los antropólogos que es un mito puelche; este mito cuenta
que un día Dios, nuestro Dios que se llama Futachao llegó por
el camino de las estrellas o sea la vía láctea, y llegó a este
mundo, al mundo que vivimos nosotros, este cuento tiene un poco
de sincretismo religioso, ya se van a dar cuenta. Dicen que Dios
estaba jugando con el barro y haciendo figuritas, detrás de él
vino su hermano walicho sopló y le dio vida a esas figuritas,
así nacieron los hombres por azar, por casualidad, no fue una
intención de nuestro Dios, dicen que Futachao se enojó muchísimo
con su hermano, éste asustado subió arriba de un ñandú gigante
y huyó por el cielo, Futachao sacó su boleadora de tres piedras,
voleó al ñandú, el que al caer apoyó su garrón y sus tres dedos
en el cielo formando la Cruz del Sur; las piedras pegaron en el
cielo también y se formaron las Tres Marías; el hermano de Futachao
cayó al piso; Dios que tenía un cuchillo de oro gigantesco cortó
la unión entre este mundo y el mundo de arriba y a partir de ahí
Futachao vive arriba y su hermano vive entre nosotros, como resultado
de esto, walicho, que siempre quiere ser perdonado por su hermano
intenta eliminar al hombre, a su creación, aquello que provocó
su castigo, de ahí que utiliza todos sus recursos, por ejemplo:
brujos que capturan espíritus para castigar al hombre, para que
el hombre sufra y desaparezca, el hombre a su vez a aprendido
a no vivir solo, a no andar solo, vivir en comunidad para protegerse
y cuando desea comunicarse con Dios, lo hace a través del fuego,
porque el humo es mensajero.
A partir de este mito
podemos deducir varias cosas, primero: que tenemos un solo Dios,
Futachao o Cha Chao o Chao el Gran Padre. Para muchos paisanos
hay una entidad, el dueño de los hombres, a la que consideran
muy importante, el Echem, del que hablan en sus oraciones continuamente,
pero este señor no es Futachao, porque en el mundo hay muchos
señores, los señores de las plantas, de los animales, los señores
del viento, del agua etc., y aquí conviene aclarar una cosa, cuando
hablamos de nuestra religión lo primero que tenemos que tener
en cuenta es que nosotros tenemos o creemos básicamente en una
convergencia de fuerzas, un montón de fuerzas; imaginemos un circulo
gigante a donde todas las fuerzas apuntan al centro, es importante
la convergencia de las fuerzas, ¿por qué?, porque de esa manera
se mantiene la armonía, el equilibrio; de ahí que siendo los hombres
una fuerza más de la Naturaleza, el señor de los hombres no puede
ser superior a los otros señores del Universo; porque si no estaríamos
rompiendo el equilibrio, obviamente aquí hay una influencia de
los Jesuitas que intentaron representar en el Echem a Cristo,
la mayoría de los paisanos esta historia no la tiene en cuenta,
sí algunas cosas, algunas influencias quedan, se trasmiten y persisten
especialmente del lado de Chile es donde es más fuerte este nombre,
pero por ahí ellos le darán otra explicación a esto; pero del
lado nuestro, del lado de la cordillera el nombre es Futachao,
uno puede preguntar a los abuelos que quiera que siempre Dios
es Futachao.
Del mito queda claro
que había diferentes mundos, porque Tachao venía de otro mundo,
nuestra gente divide el cosmos, el Universo, porque nosotros somos
cósmicos, no somos terráqueos. Ya vivimos aquí pero en realidad
somos cósmicos.
El mundo está dividido
en cuatro partes; el mundo de arriba Guemumapu, tiene cinco partes,
la primera parte Meliñu Guenu son cuatro partes buenas, tienen
por ejemplo, por encima de todos nosotros a Futachao, que es una
entidad que no es antropomorfa, pero que representa cuatro cosas
principales: el Chachai, el hombre, el anciano; la Papaie, la
anciana; el wachubuentu, el joven; Ulstrasomo, la joven; sabiduría
y fertilidad, todo junto, cuatro partes, como está en el kultrúm
que es nuestro instrumento sagrado, cuatro partes como los cuatro
puntos cardinales; y esto hace que el número cuatro sea para nosotros
un número sagrado. Esta sería la primera parte, un mundo bueno.
Hay una segunda parte,
un segundo mundo, el Ancagueñú, que también está arriba, pero
es un mundo malo, es un mundo sobrenatural, en ese mundo viven
espíritus malignos, es el mundo donde viajan los brujos y ese
mundo está por encima de este mundo. La Mapu, algunos le dicen
Melimapu, por las cuatro esquinas, la Mapu es el lugar donde vivimos
nosotros y es un lugar de bien y de mal, aquí entre nosotros conviven
estas dos cosas, hay cosas buenas porque está la Machi, están
aquellos curanderos que trabajan para el bien, pero también están
los Guecufe que son los curanderos que trabajan para el mal, con
sus espíritus aliados y dioses aliados; abajo nuestro está la
Minche Mapu que también es un mundo maligno, también sobrenatural
y nuestro pueblo le ha dado incluso colores a toda esta cosmovisión,
el Minche Mapu, el mundo de abajo es negro y rojo; el mundo que
vivimos nosotros es verde, representa la Naturaleza, las plantas,
la vida; el Guanca Gueñú el mundo de arriba, que es malo, también
es negro y rojo; y el mundo de arriba, el mundo bueno de arriba
tiene una gama de colores variados, va desde el celeste, el azul,
el violeta y después arriba de todo donde vive Futachao es un
mundo blanquecino, transparente. En cada uno de estos mundos viven
seres, en el mundo de arriba, por encima de todo está Dios, después
conviven nuestros ancestros, aquellos que murieron, pero que eran
de gran jerarquía, de gran sabiduría, buenos padres, buenos esposos,
respetuosos de la cultura, gente estudiosa, gente que pudo aprender
mucho, gente que hizo el camino de la sabiduría; ellos viven allá
arriba; también hay dioses menores, de acuerdo a su calidad están
más o menos cerca de Dios.
Las deidades van cambiando
de acuerdo a la región, van variando con cada comunidad; pero
respecto a esto de los espíritus el hombre a aprendido que tiene
que rezar muchísimo, constantemente, si no reza, si no vive religiosamente
va a romper la armonía, entonces es fundamental que llevemos una
vida de acuerdo a nuestras pautas culturales. Todos nuestros actos
deben estar regidos por nuestras pautas culturales. Cuando no
se reza bien, cuando por ejemplo un paisano y su familia no es
cuidadosa con el rito, y esto incluso nos duele mucho porque muchos
de nuestros paisanos hoy en día mueren sin el rito sobre todo
después de la conquista muchos han sido enterrados sin el rito
y por este motivo sean capturados por esos espíritus maléficos
y usados para trabajar en el mal; a mi me duele mucho pensar en
paisanos que conocen estas cuestiones, lo que deben sufrir al
darse cuenta de que van a morir y nadie va a rezar por ellos,
es responsabilidad de nosotros los más jóvenes preocuparnos por
estas cuestiones para que ellos mueran en paz, y puedan seguir
en el otro mundo como corresponde, como vivieron; es muy importante
en este sentido, lo colectivo, lo grupal es otro camino; tenemos
una ceremonia, la rogativa Guillantum la más común, que todavía
se realiza en muchas comunidades nuestras, ese es un camino para
comunicarse con Dios directamente, desde el nivel colectivo, existe
otro que es el camino que hace la Machi, o sea que en definitiva
tenemos dos caminos. El camino de la Machi se hace fundamentalmente
a través de las curaciones, en el momento que necesita solucionar
un problema tiene que ascender varios niveles en el cosmos para
poder entender la enfermedad que está curando; nuestra gente cree
que cuando uno se enferma, es una cosa conjunta entre lo físico
y lo espiritual, no hay una separación como en Occidente que la
medicina va por un camino y la religión por otro, para nosotros
cuerpo y espíritu son uno y muchas veces la enfermedad puede tener
un diverso origen, por eso es necesario recurrir a ambos mundos,
tener en cuenta el conocimiento empírico de las plantas, pero
es importante también el diagnóstico y la ayuda espiritual que
uno pueda conseguir para curar al enfermo; entonces la Machi entra
en trance, existen sustancias psicoactivas: hongos, árboles etc.
que su conocimiento es patrimonio de la Machi y también su enseñanza,
ya que ella es la que sabe. Lamentablemente en Argentina no hay
muchas Machis y si las hay por lo general se desconocen por esta
cuestión del ejercicio ilegal de la medicina son muy perseguidas.
Ultimamente están apareciendo aquellos que quieren descubrir,
que quieren saber, pero no respetan este camino; a veces la avidez
por preguntar hace que rompan ciertos protocolos que no son bien
vistos por nuestra gente. La Machi, muchas veces, lo que intenta
es viajar, volar, trascender, una especie de transmutación hacia
el mundo superior y buscar la solución, la información para curar
al enfermo; suele suceder que la enfermedad del hombre a nivel
físico sea inevitable, entonces por lo menos intenta salvar el
espíritu, es muy importante salvar el espíritu, porque para nosotros
la muerte es tan solo pasar de un mundo a otro, el espíritu continúa,
entonces es importante salvar al espíritu. Volviendo al Guillantum,
durante esta rogativa, la idea de todos los hermanos básicamente
es tener un contacto con Dios, poder tener un diálogo directo
con Dios, a través de un sacrificio, pero la entrega es absoluta
y es comunitaria y todos participan de esta entrega, pero fundamentalmente
lo que se intenta es armonizar con el Universo. A la vez en el
Guillatum existen bailes como el amapurrum, que es un baile colectivo,
donde se forman todos círculos concéntricos donde participa todo
el mundo, donde se canta, la idea es como engranar el Universo.
El Universo tiene sus ciclos, los Planetas tienen sus ciclos,
los sistemas tienen sus ciclos, las constelaciones tienen sus
ciclos y es importante para nosotros engranar en el orden universal,
cuando estamos haciendo una rogativa también estamos pensando
en otro nuevo ciclo; de ahí la importancia del baile. Yo se que
habitualmente la lectura que hacen de estas cosas nuestras es
bastante baga, se nos asocia mucho a seres salvajes, primitivos,
politeístas ; cuando no feos, sucios, ignorantes y se hace una
lectura que suele ser muy común por incluso muchos autores de
libros; pero esto se debe más que nada a que siempre nos miraron
desde Occidente; siempre intentaron comprender nuestras cosas
desde allí, es más, muchos buscaron legitimar la destrucción con
este invento, de lo que nosotros supuestamente hoy somos, que
en realidad lo van a ver, porque muchos de nuestros descendientes,
lamentablemente viven así, no andan bien en la escuela, no cuidan
el aseo, uno los ve en un estado deplorable, muertos de hambre;
pero es la consecuencia de un proceso, eso que habitualmente reflotan
de nosotros, es nuestro propio hombre degradado al máximo y utilizan
a ese hombre degradado para ejemplificar lo que nosotros somos.
Sería lo mismo que yo me imaginara a los bosnios, a los yugoslavos,
a los croatas en el medio de la guerra en el estado que estaban,
y decir, ellos son así, cuando por ahí estaban en medio de una
guerra, o imaginarme a los inmigrantes cuando llegaban aquí a
la Argentina, después de haber sido despiojados cuatro veces en
el viaje del barco y decir que esos son los europeos; es una visión
parcial, bueno lamentablemente esa es la visión parcial que tienen
de nosotros, porque Occidente tiene intereses económicos que proteger.
Se creo una imagen de nosotros de salvajes o a lo sumo de buenos
salvajes (Danza con lobos), ninguna nos representa en la totalidad,
porque básicamente no nos conocen; nos descubrieron, nos conquistaron,
nos sometieron; pero no nos conocen, de ahí la importancia de
éste diálogo para que perciban que quizá nosotros tenemos cosas
para aportar, tenemos cosas para entregar a este mundo un poquito
degradado de hoy en día; pero que todo tiene un precio, que no
es fácil; nuestra gente la mayor riqueza que tiene hoy por hoy
es su propia cultura; puede ser muy humilde su hogar, puede tener
muy poquitas chivas, poquitas ovejas, puede vivir en un lugar
sin luz, sin gas; si uno lo mira de manera occidental dice: “pobre
gente”; pero seguramente esa persona, si uno puede acercarse bien
y hablar honestamente, si puede mostrar sus ojos sin vergüenza,
que el paisano pueda darse cuenta de esto, ve que es una buena
persona, su corazón es limpio, su mente es clara; puede empezar
a aprender y ese es el punto, no saltar, no todos pueden ser Castaneda
y encontrar un chamán que le enseñe todo, yo en ese sentido tengo
mis reservas.
Respecto a nosotros,
y esto de cómo debemos ser, un pequeño ejemplo tiene que ver con
una leyenda, un mito, que nosotros llamamos “el mito de las dos
serpientes”, treu treu filú, kai kai filú; este mito cuenta que
cada tanto la Tierra se renueva, el hombre muchas veces no se
comporta adecuadamente, o culmina un ciclo para el hombre y kai
kai filú enojada con el hombre empieza a mover las aguas del océano,
ella vive en el agua, el agua comienza a subir lentamente y las
tierras comienzan a inundarse, los hombres huyen hacia arriba,
llega un momento en que todo está inundado, es un poco parecido
al diluvio; en ese momento en que la tierra está casi totalmente
inundada, aparece otra serpiente treu treu filú, ella empieza
a estirar su lomo, comienza a ayudar a los hombres, hay una lucha
tremenda entre kai kai filú y treu treu filú, una llena más de
agua y la otra estira más su lomo; en el medio de ese caos los
hombres reaccionan de diferente manera, algunos se quedan, son
lentos, perezosos, los alcanza el agua y se convierten en peces;
otros sumamente asustadizos se quedan duros, quietitos y se convierten
en piedras; otros muy nerviosos, alterados, se convierten en fieras,
como el nahuel, como el tigre, el yaguareté, el puma etc., y entonces
cuando ya más o menos kai kai vió que su misión ya estaba cumplida
se queda quietita, el agua baja, treu treu también se queda quieta
y a partir de ese momento la Tierra se renueva, se vuelve verde,
el aire limpio, y los nuevos hombres, los que quedan, aquellos
que no son ni perezosos, ni miedosos, ni nerviosos; son los que
van a poblar la Tierra; y esto tiene que ver con lo que hablaba
la abuela aquella que yo le preguntaba sobre el 12 de octubre,
cuando hablaba de la esencia, cuando hablaba del rencor; hermanos
nuestros trabajan desde el rencor, desde el odio, uno los puede
observar, puede escuchar el discurso, esto debe superarse si realmente
se aspira a ser sabio. Nosotros cuanto más occidentales somos,
más rencor tenemos y con más odio nos manejamos. Los abuelos enseñan
que no hay que tener rencor, que no hay que tener odio, es fundamental
esto para poder trabajar, va contra nuestra esencia, y es por
eso que intentamos comprender, por encima de todas las cosas entender;
mi papá solía decir que no es mi caballo el que tiene que entenderme
a mi, sino soy yo que tengo que entender a mi caballo. Lamentablemente
existe en el mundo urbano, occidental, en el cual vivimos, gente
que nos agrede, gente que no nos comprende, que nos lastima; no
tenemos que ser iguales que ellos y devolver esa actitud sino
por el contrario, entender su ignorancia, entender sus necesidades,
sus falencias; comprender es la mejor manera de trabajar y yo
creo que a partir de ahí tenemos un punto de unión con mucha gente
que sabemos que quiere comprender, que quiere entender más que
odiar, más que tener rencor; hoy en día pensamos algunos hermanos
que se ha cumplido un ciclo, la marea blanca que alguna vez nos
inundó en nuestras comunidades que nos destruyó o sea ese ciclo
negativo que nos aniquiló como personas pero también destruyó
con su energía negativa las plantas, los animales, ensució los
ríos, el agua, el aire, todo eses nahuel negativo está desapareciendo
de muchos hombres blancos u occidentales. Yo creo, como otros
hermanos, que estamos al fin de un ciclo y al principio de uno
mejor; posiblemente ahora que occidente está empezando a comprender
la importancia de otras culturas, el valorizar y el respetar a
los demás, pueda recuperar algo que ha perdido, que es su espiritualidad;
en ese sentido yo creo que nosotros estamos abiertos a buscar
nuevos hermanos, que si bien no corresponden totalmente a nuestra
cultura, por lo menos sean hermanos en espíritu, en eso sí nos
vamos a encontrar y vamos a estar juntos. Seremos hermanos, hijos
de la misma Tierra y eso es lo mejor que nos puede suceder.
El Prof. Luis Eduardo Pincén y la Sra.
Delia Cañumir
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