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Encuentro de dos Culturas

 

CONFERENCIA: EL PENSAMIENTO MAGICO
Ing. Patricia Perouch – Argentina



Después de haber escuchado la conferencia de los compañeros Cañumir y Pincén, tan vivencial, ten emocional; ahora vamos a tocar un punto, un poco más árido para comprender un poco, algo que ha estado presente en casi todas las culturas, y que creo que ha inaugurado todo tipo de pensamiento, y al que llamamos pensamiento mágico; ni por sus fines, ni por sus principios, pero pensamientos mágicos y ciencia, son términos irreconciliables, a pesar de muchísimos intentos divisionistas, uno y otro se deben histórica y dialécticamente cierto principio de unidad, en la imagen, fracturado por refriegas ideológicas, que por las causas y consecuencias del conocimiento, nadie puede negar, a menos que se violentes los contextos culturales y la evolución del saber, distintos en cada sociedad el principio de ordenación lógica y atesorado originariamente por los conocimientos más antiguos llamados a veces prelógicos, mágicos o precientíficos; jamás fueron ilógicos o asistemáticos. Las relaciones establecidas con las fuerzas de la Naturaleza, los principios mágicos de similitud y contignidad que son las que rigen las leyes del pensamiento de correspondencias, no son razonamientos estúpidos o atribuibles al primitivismo de ignorantes; El Nilo no baña y fecunda sólo los territorios aledaños, también baña y fecunda el conocimiento, sus análisis, pruebas y leyes. Lo hace con lenguajes propios y síntesis originales en la imagen, porque cierta idea de ciencia descalificó al pensamiento mágico, una explicación proviene de la dominación imperial, de pueblos que eliminan culturas sometidas, exclusión, tergiversación, persecución, muchas veces organizadas por científicos, sabios u hombres de conocimiento. Otra respuesta proviene de la obstinación basada en fitichizar el método, la demostración y la prueba más una cretinización de resultados, descalificar los métodos ajenos después de Grecia, es un rito de poder que practica cierta ciencia y que paradójicamente ronda las mismas nociones de universalidad, prueba y demostración del pensamiento mágico, con aciertos y errores propios de toda búsqueda.

Otro problema es la intolerancia hacia lo diferente. Ninguna investigación sobre la historia de la ciencia y el pensamiento mágico, puede omitir de sus obligaciones teóricas, el estudio sobre modos de producción económica y condiciones de clase, sus lenguajes y lógicas de símbolos, brujos, hechiceros, curanderos y sacerdotes, en períodos distintos, con experiencias propias y bajo condiciones socialmente determinadas fueron poseedoras y/o generadoras del conocimiento en imágenes no visuales también, sobre sus aportes contradicciones y debates se funda  un fluir errático y azaroso de ciencias, artes y tecnologías indisociables de las tecnologías dominantes, la emergencia de las ciencias ha tenido estadios desiguales y dialécticos determinada además por los intercambios entre pueblos, fuente de discusiones agrias, por cuanto se refiere a la capacidad para leer, diacrónica y sincrónicamente las dimensiones semánticas y científicas de cada época.

Los modos de apropiación, interpretación y producción de conocimientos, tuvieron siempre de base, lo que cada pueblo identificó como entorno natural y la mayor o menor importancia concedida a la idea de realidad incluidas las nociones divinas, dicenteracción referidas siempre a la satisfacción de necesidades, surge el repertorio dialéctico de las imágenes con que se arman las estructuras conmitivas, comunicacionales y creativas, el pensamiento mágico y la ciencia contienen de manera multimodal, imágenes e interrelaciones del conocimiento, derivadas de condiciones sociales, su estado de independencia, frente a las hegemonías económicas, complicaciones para desarrollar discursos propios y un repertorio de factores psicológicos, que desde lo individual hasta lo grupal determinan usos o rechazos en la producción de conocimientos.

Hay conocimientos que se transforman, otros que se diluyen y algunos más que se mantienen intactos, son materia dúctil, sus premisas no son permanentemente útiles, duraderas o infalibles; vigentes o no exclusivamente por el valor de la adecuación e inadecuación de sus preposiciones con las realidades nuevas, es la sociedad en su totalidad, la que  determina en la práctica y según su historia, cada uno de los valores de la ciencia y del pensamiento mágico, por ello las metodologías fallan cuando toman para el análisis científico objetos descontectuados, atomizando el conocimiento y sus relaciones. Pensamiento mágico o simbólico y ciencia suponen la existencia de una pasión sin génesis que cruza con matices y variaciones, todo el cuerpo de conocimiento, incluido los racionalismos, pasión por dominar la naturaleza o por someterla utilitariamente, pasión de conocimiento posesivo que escudriña lo desconocido detrás de lo patente, brujos, hechiceros, curanderos, chamanes, teóricos, filósofos y científicos participan de un mismo proceso intelectual eficientista, que invariablemente tiene bases materiales y consideraciones sagradas, pasión sacralizante que levanta Tótems a diestra y siniestra para las deidades, las fuerzas naturales, para el vacío, lo innato y la nada, para la razón, la lógica y el método; pasión inmensurable, totalizante y cándida y a veces arrogante, que suponen su fuerza, la posibilidad de controlar fenómenos, repetirlos, conducirlos, con el agregado trascendental que el pensamiento mágico aporta y transforma al hombre en ser religioso, con tiempo y espacios sagrados.

También a veces, pasión de poder, ni bien ni mal, provisionalmente hasta someter los casos al análisis ético de clase, obligatorio para toda forma de apropiación de conocimiento, ni ordenación y reproducción.

A todas las soberbias científicas hay que  oponer un trabajo serio, de crítica histórica y social, qué es la ciencia, después de todo, que la distingue del pensamiento mágico, qué la autoriza a desautorizarlo en la vocación reduccionista de emparentar ciencia con demostración, la ciencia misma ha fallado pertinazmente. No es poca cosa, no hemos visto el desarrollo de las ciencias, hacia un modelo totalizador e interdisciplinario, que deje de inclinarse hacia intereses políticos, económicos e ideologías burguesas, no hemos visto a los científicos entregados a la transformación social, con instrumentos de trabajo abiertos a los grupos, es decir, hacia un servicio no mercantil, ni hemos visto aplicadas las realidades sociales, la capacidad crítica de la ciencia toda, el mito de la demostración científica en  muchos sentidos, se parece a los cuentos de hadas, ninguna demostración de laboratorio por más abstracciones sutiles que desarrolle, es la realidad, no es evolución objetiva y mucho menos justicia social en su escala, la ciencia se fetichiza en la tecnología, llevada generalmente de la mano por designios militares, a creado divinidades publicitadas, como infalibles a sabiendas de que es justamente la incertidumbre, lo efímero, de un sistema de mercado, lo que ha signado, la mayoría de la producción tecnológica, en manos de algunas ciencias, se  vende gato por liebre, para justificar aparatos burocráticos de ineficacia científica, el conjunto de necesidades humanas, aún no ve venir el producto del pensamiento científico, entregado a la transformación de realidades colectivas.

El pensamiento mágico, que es en realidad, todo el pensamiento, imágenes ordenadas, fuente histórica de conocimiento, también ha sido manejado por intereses de clases a lo largo de la evolución humana, hay que saber distinguir entre la producción social del pensamiento mágico en las manos de los pueblos, y la utilización que amos, clérigos, Sres. Feudales, comerciantes, empresarios y políticos han hecho tragiversaciones, para usos rentables en lo ideológico y en el capital.

Ciencia y pensamiento mágico, no son términos irreconciliables, si salvamos el hecho, de que método y demostración están determinados por el entorno cultural y su desarrollo si advertimos las exigencias metodológicas de interpretar los lenguajes expositivos de cualquier reducción, podríamos entonces intentar responder a la  pregunta: ¿las obras del conocimiento en civilizaciones no occidentales, pueden ser llamadas científicas, cuando en su método, como en su expresión, están separadas por el pensamiento analógico, la magia, la poesía, la intuición, la observación empírica, la tradicional, el arte, la religión, la curandería, la hechicería, los mitos, los ritos, las supersticiones y el azar entre formas de conocimiento? ¿Qué descalificaría por ejemplo como obra de ciencia al Calendario Azteca? Síntesis extraordinaria del pensamiento mágico. ¿Su lenguaje, su obra de primitivos? Muy por el contrario, no hay carencia de demostración y exposición en su imagen integradora, de utilidad práctica, palmaria y aportación al conocimiento universal.

En el mundo Nahual se manejaban dos calendarios, el Yupagualy, que era la cuenta de los años y el Tonalpagualy, cuenta de los días combinados en eras, ambos de 52 años, el primero estaba dividido en 18 meses de 20 días, a los que se añadían 5 días que eran considerados nefastos; el Tonalpeguay cuenta de los destinos, era un calendario adivinatorio formado por la combinación de 20 signos sagrados y 13 números que totalizaban 260 días y que poseían aplicaciones en los cálculos de  fenómenos celestes, eclipses y ciclos planetarios, la piedra de los soles, conocida como Calendario Azteca, representa las creaciones y destrucciones del mundo, síntesis del tiempo en el primer circulo al centro, se destaca la figura de Tonatin enmarcado como un enorme signo y es el rostro gesticulante del Sol, Nahui Olin quinto sol o cuarto movimiento, el nombre de nuestro mundo, en el que vivimos y que fue también el de nuestro Señor de Tula, la serpiente de plumas; la palabra Olim significa, a la vez, movimiento y temblor de tierra y es el nombre de uno de los 20 días del Calendario Sagrado de México. Nuestro Universo nació el 4 movimiento, cuando el sol comenzó a desplazarse de los cielos y se hundirá entre temblores de tierra y cataclismos, entonces los monstruos del crepúsculo los Sisimine, de máscara esquelética, pues están agazapados a la sombra en el occidente esperando su hora, surgirán de las tinieblas, para examinar a la humanidad, nuestro universo, según los antiguos mexicanos, es el quinto de una serie, 4 soles le han precedido. En el segundo círculo del calendario del sol, en los cuadrángulos aparecen grabados en jeroglíficos en el interior de las 4 ramas del signo Olin, que es movimiento, los 4 soles destruidos, que lo antecedieron, Nahui Ejicatl, Nahui Oselotl, Nahui Atl, Nahuo Quiagenitl. En el tercer circulo están los grifos de los 20 días sagrados, en el cuarto aparecen Chalchiguitil, que son piedras preciosas de jade, símbolos del corazón y síntesis del espíritu y del cuerpo. En el quinto círculo, se muestran los rayos solares. En el sexto dos serpientes en coincidencia con el mito que nos contaban anteriormente, Cicuatl cierran el signo de la totalidad, así lejos de imaginar un mundo estable y seguro, que existiera en todo tiempo o creado de una vez y para siempre hasta un fin lejano, el pensamiento indígena, veía al hombre colocado en un universo frágil, sometido a un devenir, en ciclos que terminan en una dramática catástrofe. Los sacerdotes astrónomos mayas también, que era la elite filosófica de la antigüedad americana, lograron representar a través de  cálculos, sobre millones de años, la inmensidad prodigiosa del tiempo transcurrido y por venir, no como una duración lineal, sino como una serie infinita de períodos análogos, a las ruedas dentadas, de un mecanismo de relojería. La intuición indígena, como un audaz sondeo, supo alcanzar una capa de realidad de la que nosotros mismos tomamos consciencia, a medida de que se disipa la orgullosa seguridad de que gozábamos hasta hace aún medio siglo, ahora lo sabemos. Todo sol está condenado a extinguirse, una civilización puede sucumbir bajo el asalto de los bárbaros, que eran en el mito los yaguares del primer universo, pueden sucumbir en la impotencia y futilidad que, eran los hombres, que se transformaron en monos, o bien, sucumbir bajo los golpes de fuerzas naturales, como el diluvio, temblores de tierra, o finalmente explotar, en una última conflagración, la lluvia de fuego, que no es ya en nuestra época una simple imagen legendaria.

El mito mexicano, expresión de una antigua sabiduría se incorpora a la inquietud de hoy, esta es una frase de Yack Sustel, cuando hace un análisis de los 4 soles en origen y ocaso de las culturas, con una gran vigencia para  el día de hoy. El pensamiento simbólico, que es el que atraviesa totalmente a la magia, los ritos y a todas las religiones, contrariamente a todo pensamiento científico, no procede por reducción de lo múltiple a lo uno, sino por explosión de lo uno hacia lo múltiple, a fin de percibir en un segundo tiempo la unidad de la multiplicidad. El racionalismo y el materialismo produjeron una reducción de todo lo arcaico, primitivo y simbólico y llevaron los mitos a conceptos de fábulas, cuentos, recursos pedagógicos y moralistas y otras formas que perdieron significado en procesos de simplificación.

Estas formas: metáforas, alegorías, emblemas, son racionales, no implican el paso del ser a un muevo plano con figuraciones en los mismos planos de consciencia, los temas analógicos o de correlatos, es en lo que está basado el pensamiento mágico, unen dimensiones diferentes, por que los símbolos trabajan como teletransportadores del espíritu, traspasan dimensiones, abren al dialecto mítico, conectan con los instintos, con el pasado y futurizan donde el tiempo cobra un lugar relevante, el símbolo y el pensamiento mágico es parte del misterio, se mueve en planos, como dijimos de consciencia diferente, cifra otra cifra, otra dimensión, conecta con zonas de  experiencia no en racional, sino en lo emocional, es el medio de decir algo, que no puede ser dicho de otra manera, símbolo es todo cuanto fija la energía psíquica o la moviliza en beneficio suyo exclusivamente, habla a varias voces, a diferentes alturas, tras numerosas formas y a través de diferentes objetos intermediarios, produce metamorfosis. Su naturaleza es indefinible, porque el pensamiento mágico es real, tiene un correlato material, que produce un movimiento y no está sujeto a la voluntad, pero se puede percibir en el espíritu atento, el pensamiento simbólico revela, es como un alguien en su manera de aparecer, no es fijo ni disponible, cobra realidad en el objeto, pero no es todo, no es fijo y se puede diversificar y multiplicar, tiene estructura paradójica, es y no es, es un término aparentemente asible, cuya inasibilidad está en otra estructura, en otro término o en otro lugar, aprencible e inaprencible, como objeto partido en dos trozos, en realidad es la definición de símbolo ¿no?, algo que se rompe, que se parte en dos pedazos, y que tiene que volver a unirse alguna vez, las alianzas, cualquier taza partida, un plato, cualquier cosa que va a producir en un momento, un futuro encuentro.

El pensamiento simbólico se expresa en muchas constantes dentro de la naturaleza, la copa invertida, la copa en general, no muestra sólo analogía con el cielo, el cielo es aquello que el cielo evoca en el inconsciente, como puede ser la prosperidad, la sabiduría, el infinito; la copa invertida puede ser cúpula, basílica, mezquita, tiendas nómades, refugios de cemento antiaéreos. Toda la estructura primitiva surge como un proceso de éste pensamiento simbólico, hay una emergencia de lo inconsciente hacia lo consciente, las construcciones de casas dentro de una cáscara de protección, las conchas de las tortugas, las plantas bizantinas, son caminos hacia dónde está Dios y termina en una semiesfera, un meteorito puede ser también ierofánico, la meca y la oración que los musulmanes dirigen hacia ella contempla al cielo como gran templo, el cáliz de Cristo es cielo, receptáculo de Su sangre, hay objetos de la naturaleza por otro lado que potencian digamos, los procesos miméticos y son aptas o están capacitados para reflejar estas multivalencias del pensamiento simbólico, no hay ningún tabique ni frontera que separe, en este caso, un símbolo de otro, siempre existe la posibilidad de relacionarlos, las valencias se multiplican, las recurrencias son similares, la universabilidad atraviesa interpretaciones individuales, los tránsitos son los mismos. Los símbolos establecen una jerarquización, donde se da una dinámica muchas veces asensorial.

En la Divina Comedia, el viaje es por estratos, los símbolos Marianos de la Virgen María, los símbolos lunares, las serpientes en sus ciclos de pérdida de piel, son símbolos que de alguna manera están unidos por cierto ritmo que reflejan los ciclos de la Naturaleza y los ciclos de fertilidad, los símbolos expresan relaciones también entre espacio y tiempo, inmanencia y trascendencia, cielo, tierra, infancia, adolescencia, síntesis de contrarios; incluye el tercero excluido, el que percibe el  símbolo se encuentra en el centro del Universo, en el ombligo del mundo, su tránsito es acompañado siempre espiritualmente, es imprescindible esta experiencia existencial del pensamiento simbólico, el pensamiento simbólico es un periscopio proyectado en lo desconocido, escruta y tiende a expresar el sentido de la aventura espiritual del hombre, impulsado en el espacio tiempo, es la aventura mítica, la  aventura del héroe, siempre extiende la  consciencia a un dominio imposible que mueve a la aventura, lo que llamamos pensamiento simbólico, aproxima a lo que no se puede aproximar por la razón, ayuda a caminar por todos los planos de la realidad y sus juegos de imágenes son la hermeneútica a descifrar lo desconocido, la Numerología es una de estas formas simbólicas, una de las más antiguas, donde a través de una red de correspondencia de relaciones imaginarias, este, se trata de descubrir otro tipo de realidad.

El pensamiento simbólico une elementos separados, tiende puentes, enlaza materia y espíritu, lo real y lo soñado, nuestra vida psíquica, cotidiana, es centrífuga, produce angustia generalmente, ruptura y escape; el pensamiento simbólico opera centrípetamente, las patologías psicológicas son formas generalmente involutivas, deformadoras del pensamiento mágico; dice Jung, que el símbolo compensa las estructuras disociadas, el símbolo es factor de equilibrio y liberación; psiquismo que asegura una mentalidad intensa y sana, liberadora que ayuda a desarrollar la personalidad; el pensamiento simbólico, condensa la experiencia total y realiza una síntesis del mundo, mostrando la unidad en tres planos: el inferior, el terrestre y el celeste que es el centro que irradia en todas direcciones, eso lo podemos ver en todas las puertas de los templos, en las torres de las iglesias, el pensamiento simbólico es un movimiento de identificación con algo que no somos, identificación con lo Supra individual, conlleva una fuerza en su seno, beatifica a veces y a veces nefasta, hace sentir al hombre que no está perdido en el basto mundo que lo rodea, no se trata de una ilusión, ni de rendir culto a lo irreal, es una fuerza viva, una energía psíquica que alimenta, que unifica y que eleva.

Recibir un símbolo, es decir no rechazarlo, entrar en juego con él, es apuntar una parte de uno mismo, del suyo del árbol, por ejemplo, es el espacio interior que reside en nosotros, cuando nos vaciamos, experimentamos un movimiento participativo con el árbol, del uno hacia el árbol y del árbol hacia el uno, se renuncia a lo utilitario, conectamos con el todo y con lo sagrado; este movimiento no se da tanto en la oración, tu dices, como en la meditación, dice Dios. Cuando escuchas suspendes tu intención y cuando contemplas hablan las cosas.

El símbolo es tolerancia de lo diferente, si fijará una dirección no sería maleable, es como una lengua, vehículo para producir matices y diferencias, no anula ni iguala, multiplica y enlaza, como el inconsciente colectivo; el totalitarismo es una violenta abstracción en ese sentido, hegemoniza y es rigilización del pensamiento simbólico, el símbolo es convergencia de comunicación, es socializante; la mejor manera de conocer a alguien es conocer sus símbolos, los símbolos son tránsitos arquetípicos, morir, nacer, amar, sufrir; pasos que enlazan, analogías que se convierten generalmente en un nuevo símbolo, el símbolo es una dimensión ontológica del ser, es resonante, posee una potencia evocadora y reveladora, lo lejano y lo cercano, la aventura del héroe es ese desciframiento, desciframiento de símbolos y cada episodio está conectado con ellos, es una tendencia vital guiada hacia el inconsciente; la historia del simbolismo muestra que todo puede asumir significancia simbólica; de hecho todo el cosmos es un símbolo posible.

Muchas gracias por vuestra atención.

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