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Encuentro de dos Culturas
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CONFERENCIA:
LA BUSQUEDA DE LA IDENTIDAD A TRAVES DE LOS ALIMENTOS
Ingeniera Agrónoma Rita Tanoni –
Argentina
Sabemos que para captar
información, o para escuchar una radio necesitamos un receptor,
y aunque parezca misterioso a través del aire vienen las ondas
y nosotros estamos recibiendo información.
La base de nuestro
alimento, todos sabemos, son las plantas. Las plantas generan
la base de nuestra alimentación. Lo fundamental en esto es el
proceso de fotosíntesis; ¿en qué consiste esto?; tenemos el Sol
que es el dador de vida y en este Sol ocurren explosiones nucleares,
dentro de estas explosiones nucleares se producen fotones y a
través de estos fotones, vienen a través del espacio, de los tiempos
y de las longitudes; las plantas reciben esto. Si nosotros tomamos
como concepto que la información se trasmite a través de ondas;
cuando un vegetal está recibiendo esta energía, está recibiendo
información; entonces para concepto básico: información es energía,
es longitud de onda, es luz y esta es la maravilla de la vida,
porque llegamos al siglo XXI y sin embargo todo depende de la
luz que viene del Sol. En este proceso, la clorofila, toma la
luz que junto con las sales minerales y con el agua, se producen,
los hidratos de carbono; los hidratos de carbono son la base de
toda nuestra alimentación, lo vemos hasta en los panes lácteos,
es energía pura, acumulada y transformada. En este proceso existe
un gradiente energético, desde una explosión nuclear en el Sol,
al viajar, al ser tomado por las plantas y luego al ser ingerido,
nosotros vamos transformando energéticamente todo este proceso;
hasta terminar en el proceso de la eliminación de calor, que es
la temperatura que todos tenemos, los 37 grados que normalmente
el ser humano produce; a mi todo esto me resulta siempre muy misterioso,
pensar que en realidad “somos luz” transformada, en plantas, animales,
consumida por nosotros y a la vez transformada dentro nuestro
y todo esto bien o mal nos determina una forma, un color, una
estatura, una forma de pensar, una forma de caminar, y si nosotros
miramos el mundo vemos que también hay distintas zonas, donde
la luz es más intensa, donde es más difusa y así podemos observar
que en zonas frías, donde la luz es difusa, las personalidades,
la gente es diferente, es más fría, es más estructurada y en zonas
cálidas la gente es más abierta, tienen otro tipo de orden, son
más alegres; es decir que si lo miramos desde este punto, el ser
humano está totalmente ligado al ambiente en que vive.
Las plantas también están totalmente ligadas al ambiente de donde
son originarias y aquí en esta búsqueda de identidad, yo, tomo
las plantas americanas, porque nosotros, como americanos, creo
que nos falta encontrar nuestra propia identidad; por eso voy
a centrarme en lo que son las plantas andinas.
Entonces si lo que
consume un ser humano es información, en estos alimentos debería
haber una muy rica información, y de hecho se produjeron culturas
magníficas en toda América. Cuando comenzamos a investigar este
tema observamos que realmente había un equilibrio, yo diría, hasta
mágico en estas culturas. Cuando vino el español, se consumían
alrededor del 17% de animales, un 75% de plantas cultivadas y
un 8% de plantas silvestres; había una alimentación muy equilibrada
y esto con relación a todo el ambiente. En los Andes de Venezuela
hasta Chile, cada metro que uno asciende o desciende las plantas
tienen una forma diferente, por eso en todas estas zonas encontramos
una enorme diversidad biológica y una rica diversidad alimenticia,
por ejemplo, tenemos la papa, que puede ser grande, chica, mediana,
rosada, blanca, verde, negra, etc., y esto depende de la luz,
del agua, de la forma en que se la trata, y otras tantas cosas
que había en el mundo andino antes de que viniera el español.
Lo sagrado de todo esto, las prácticas que se realizaban, eran
sagradas, hasta el riego era sagrado; no se producía más de lo
que se necesitaba, es decir, había un equilibrio armónico, y era
basto todo este universo.
En estas culturas
era muy importante el trabajo manual en la tierra, la importancia
de la unidad, porque en las comunidades no se descarta a la mujer
y vemos a las mujeres trabajando en los campos. La mujer tuvo
como función, y esto es tan importante, que a pesar de la invasión
europea se conservan aún variedades porque son específicamente
las mujeres y los niños los que se encargan de mantener esta cultura
alimenticia.
Con respecto a nuestra
alimentación, todos vemos en que se basa, hamburguesas, lecha
a la que se necesita ponerle calcio, hierro o vitamina E; porque
en realidad ¿qué es lo que pasa?, primero le extraemos todo y
después hay que ponerle todo; nuestros alimentos, en la mayoría
de los casos están manipulados; es como esa tendencia de querer
ser dueños de la alimentación, entonces se fraccionan los alimentos
naturales y después terminamos comiendo vitaminas artificiales,
esto es lo que está pasando ahora. Todos sabemos que no es un
alimento total.
Bueno, el tema del
mercado, otra de las búsquedas de nuestra identidad; es que si
hay algo de lo que corremos peligro en la actualidad, es que estamos
perdiendo vegetales, hay un montón de especies que están en riesgo
de extinción. ¿Por qué están en riesgo de extinción?, porque la
forma en que trabajamos el campo, en la cultura actual, es degradante;
se degradan los suelos, le ponemos fertilizantes, hacemos semillas
trangénicas, híbridos y entonces estamos perdiendo material genético
original, auténtico. Lo que se ha visto en todo el Norte, en toda
la zona andina es que gracias a estos mercados, es la riqueza
que nos dejaron, porque gracias a esto se están manteniendo todas
las especies originales y se producen corrientes grandes como
en los mercados se intercambian material, semilla por semilla,
esto hace que, en años una especie vaya de una zona a otra; hay
épocas que pareciera que se pierden ciertas especies y a los pocos
años vuelve a nacer, es como que hay un flujo en los mercados.
Yo diría, como un flujo mágico, porque parece mentira, como se
cuida en un acto tan simple como intercambiar semillas.
Vemos también, en
los mercados, que son para degustar los nuevos alimentos, para
nosotros nuevos alimentos; antes de la llegada de los españoles
todas estas plantas eran sagradas y se usaban en los rituales,
a la llegada del invasor se perdió la costumbre de muchos de estos
alimentos; en un viaje que realicé al Norte le preguntaba a la
gente sobre diferentes plantas de las que hablaré luego, decían
que no las consumían, como avergonzados.
Es decir, la presión
de la iglesia y de los gobiernos es tan fuerte, que estos cultivos
pasaron a ser marginales, y ahora pareciera que hay que empezar
a gustarlos porque se perdieron en el tiempo.
La agricultura era
más rica de lo que pensamos; vemos un bote con plantas de papa,
esto es la hidroponía es un invento que hace unos 10, 15 ó 20
años los japoneses lo hicieron como propio, ellos no tienen tierra;
pero en realidad la hidroponía ya se practicaba antes de que viniera
el español, esto es para que comprendamos que no era un mundo
ignorante como nos enseñaron; era un mundo mucho más rico, de
conservación y de respeto.
Ahora vamos a entrar
en el tema de las frías estadísticas: de las 250.000 especies
que hay en el mundo, solamente 30 son las que más se usan, de
esas 30 sólo 4 alimentan al 50% de la población y tenemos trigo,
maíz, arroz y papa; y la papa y el maíz son totalmente americanos,
es decir que la mitad de esto es americano. América latina es
centro de origen de plantas, es decir, es tan rica la diversidad
al tener distintas alturas, distinta cantidad de agua, etc.; toda
la parte cordillerana y el Amazonas también, son zonas donde la
flora es riquísima, maravillosa; sin embargo dependemos. América
latina depende entre el 37 al 49% de culturas exóticas, ¿esto
qué significa? Que en estos años y ahora mismo dependemos de cultivos
que no son originarios de América, entre ellos el trigo, el arroz,
la soja, etc.; estamos constantemente comprando alimentos de otros
lados, como el kiwi, la naranja asiática, la pera de otro lado,
cuando en realidad la gran riqueza nutricional está en América
y esto es lamentable; hay una estimación de FAO que dice que hay
800 millones de personas con desnutrición crónica de las cuales
en América latina son 65 millones, el 1,3% está desnutrida.
Ahora analicemos la
agricultura, como se maneja en esta cultura. Se utilizan, por
ejemplo, los arados de rejas que perjudican el suelo y veremos
por qué: la fertilidad del suelo está en la capa más alta, en
los 3 ó 4 centímetros superiores de la tierra, este arado lo que
hace es raspar y dar vuelta, o sea que invierte la fertilidad
de los suelos; en realidad cuando estamos sembrando, no sembramos
en tierra fértil, sembramos en arcilla, por eso es necesario fertilizar;
y aquí es donde entra el comercio, al usar esta práctica se necesita
fertilizantes, todo lo contrario de lo que se ve en las prácticas
tradicionales, no se necesitan este tipo de elementos. El otro
tema molesto de este tipo de práctica es que al dar vuelta la
tierra y como el arado tiene filo se produce como una capa dura
que con los años va aumentando, cuando se golpea la arcilla se
produce un barro duro, que técnicamente se llama piso de arado,
este piso de arado se hace impenetrable con el tiempo, arcilla
endurecida, entonces cuando llueve no puede filtrar el agua y
es lo que está ocurriendo en muchas de las zonas, se está inundando,
porque el agua no filtra, cuando en realidad deberíamos tratar
el suelo para romper esa capa y que haya una filtración natural
y así evitar las inundaciones. Las prácticas del suelo son muy
importantes. Otro de los temas es la desertificación por la deforestación,
arrancar las plantas autóctonas de las distintas zonas; la salinización
que se produce por los malos riegos, es decir se riega por regar
en muchos casos, cuando hay zonas que no es necesario y esto produce
la salinización. Estas prácticas se promueven, se venden y se
cobran muy caro, sin embargo están destruyendo el suelo. Otro
de los temas graves es el aumento de la temperatura año a año,
tenemos un aumento promedio de un 1,8% de temperatura. El aumento
del dióxido de carbono también nos está trayendo importantes consecuencias;
además la población está aumentando, se calcula que para el 2020
puede llegar a aumentar a 7,5 millones de habitantes, miles de
millones de habitantes; esto significa que cada mes puede haber
una ciudad como Nueva York nueva, cada año una ciudad como México,
y cada 10 años un país como China. FAO dice que los países desarrollados
como Europa, Estados Unidos generalmente son países que tienen
una población constante, tienen un buen poder adquisitivo y tienen
subsidios alimenticios y capacidad para conseguir alimentos; pero
en América latina, el número de habitantes está aumentando y la
situación económica es totalmente inestable; si no hay una conciencia
de cambio, de recuperar las prácticas originales, de cambiar los
alimentos, vamos a tener muchos problemas en el futuro.
Yo elegí para esta
oportunidad solamente quinua y amaranto, pero en realidad hay
una importante cantidad de alimentos muy nutritivos.
La quinua y el amaranto,
les dicen seudo cereales, son granitos muy chiquitos, que estaban
prohibidos consumir con la llegada de los españoles; pero que
mucha gente conservó; en los últimos años se ha comenzado a recuperar
porque se empezó a estudiar las características nutricionales
de estos antiquísimos alimentos. La gran ventaja de la quinua
y el amaranto es que tienen licina, licina es una aminoácido,
los aminoácidos son la base de la formación de las proteínas,
la licina es rica en los animales y pobre en el reino vegetal;
en estos productos es muy alto el contenido de licina, como en
la soja, es decir, que estos granos pueden competir con la soja
y yo pongo la soja porque actualmente en Argentina el 90%, si
no un poco más, de la soja es trangénica, esto de lo trangénico
no se si es bueno o malo, la verdad hasta ahora nadie lo sabe,
porque no hay pruebas, ni para bien ni para mal; pero, a mí, personalmente
no me gusta lo trangénico; la palabra misma lo dice, pasan genes
de una especie a otra, por ejemplo, ustedes habrán visto los tomates
en el supermercado, los que parecen de plástico, que se ven perfectos,
esos tomates tienen gen de pescado de agua fría y la soja tiene
genes de un bacilo, es decir es como que el hombre intenta manipular
la alimentación, esta cosa de querer ser dueños de algo que ha
de ser natural; como en la leche, le ponemos calcio, cuando la
leche es rica en calcio, no se para que queremos esto, pero es
comercial.
Por eso quiero recalcar
que estos productos bien pueden sustituir a la soja, hasta que
alguna vez podamos volver a tener soja natural, si es que entre
todos lo exigimos así. Son ricos en nutrientes y muy energéticos
y aquí volvamos a cuando buscamos la identidad, cuando de la luz
se produce primero el hidrato de carbono y estos son alimentos
ricos en hidrato de carbono y para mí ricos en información; porque
nosotros dependemos de la información que estamos ingiriendo,
así como ingerimos información de una hamburguesa, de la cantidad
de negocios que hay en el mercado, importados de los EE.UU, tomando
información de un grano natural y esto depende de nosotros que
dejamos que ingrese a nuestro sistema como información; yo creo
que todavía no hemos tomado conciencia real de lo que es cuando
uno toma algo y lo ingiere, si nos ponemos a pensar que información
nos están vendiendo últimamente para llevar al mundo a lo que
está ahora, estamos ingiriendo trangénicos, alimentos sintéticos,
la leche es agua blanca con nutrientes artificiales; es decir
estas son cosas que tenemos que pensar, cada vez que cada uno
consuma saber realmente qué estamos consumiendo, preguntarse ¿qué
estoy consumiendo?, compro alimentos o compro marketing. Somos
tan dependientes, tan fragilmente dependientes.
Otras de las ventajas
de la quinua y el amaranto es que se pueden hacer harinas y las
harinas no son alérgicas porque no tienen gluten, es casi todo
hidratos de carbono, los pueden consumir los celíacos porque no
tienen gluten.
Hay algunos productos
que ya se están comercializando, en Dinamarca, parece increíble
que países tan lejanos y avanzados dentro de esta cultura, reconozcan
lo importante que hay en América, nosotros desde aquí, desde Argentina,
de Buenos Aires y desde las provincias no estamos tan en contacto
con lo que es originariamente nuestro.
Por eso yo, no se
si bien o mal, en el título digo “La búsqueda de la identidad
a través de la alimentación”, porque si como sociedad tenemos
que tener nuestra identidad la debemos buscar aquí donde nacimos.
Porque parece que últimamente estamos buscando identidad afuera,
es decir, lo que vemos en televisión, en las revistas, etc.; es
como que estamos un poco desconectados de nuestra propia identidad.
Hay muchas cosas que
se pueden hacer con estos cereales: tortas, galletas, helado;
la semilla de amaranto puede ser reventada como los copitos de
maíz de pochoclo pero más chiquitos, en Estados Unidos se lo mezcló
con chocolate y se han hecho chocolates con estos copitos chiquitos.
Además de alimento también se puede usarse para jardines, colorante
natural, etc.
Ahora vamos a pasar
a otro tema, triste y preocupante, el mismo día que todos estábamos
mirando por televisión el atentado a las torres gemelas en Nueva
York, en el mundo se morían 13.615 niños de hambre, esta información
me impactó muchísimo; y si partimos desde la fotosíntesis, a mí
me parece totalmente ilógico que pasen estas cosas, porque si
el alimento se produce a través de la luz y la luz llega a todos
lados, que nos pasa como personas, como seres humanos, para que
ocurra esto; cuando el alimento viene del cielo, viene para todos
y como puede ser que haya gente que se muera de hambre; debemos
reflexionar, ¿qué puedo hacer yo? ¿qué podemos hacer nosotros?
Para que esto no suceda, porque esto también es terrorismo.
Ahora quiero compartir
con ustedes algo que llegó a mis manos de un foro que se hizo
en Cuba, el Foro Mundial sobre la Soberanía Alimentaria en setiembre
de 2001. En este evento se reúnen aborígenes, pescadores, organizaciones
no gubernamentales, surge un tema que a mí me gustó y que quiero
compartir con ustedes, se habló sobre un imperialismo alimenticio
y de una soberanía alimenticia y el imperialismo de hecho lo estamos
viendo; cuando la Organización Mundial de Comercio determina precios
para algunos productos o determina cuales productos vamos a comer,
porque si uno observa pareciera que en el mundo no se come más
que trigo, maíz, soja y girasol, todo lo demás no existe; toda
una corriente que apunta a que los pueblos tengamos que ser competitivos
a nivel de mercado. Yo trabajo en un organismo público y escucho
a las autoridades hablar de que hay que aumentar la exportación,
que hay que ser competitivos, que hay que seguir vendiendo; yo
digo, vendiendo ¿qué?, ¿para qué?, para ser más pobre y aparte
en un uso del terreno, donde vemos campos grandes, campos de trigo
cultivados, con arados, con fertilizantes, hervicidas y que trabajan
10 personas, donde antes podían trabajar 100.
Entonces socialmente
qué está pasando; al hablar de trabajo manual, de ritual en el
campo, la gente tiene que emigrar del campo a las ciudades y para
mal vivir en las ciudades en medio de ambientes esclavizados,
porque están esclavizados y esto es lo que ellos llaman el imperialismo
alimenticio; ahora en el Nuevo Milenio tenemos que hablar de lo
contrario, de una soberanía alimentaria, de ser soberanos con
nuestros alimentos, en nuestra tierra, en volver a recuperar el
lugar que nos corresponde por haber nacido, es decir, me duele
y me alegra, me duele porque ocurre, y me alegra porque ya empezó
una corriente de querer cambiar. Además de la soberanía alimentaria,
tenemos que hablar del derecho a alimentar, es decir, el derecho
a tener una identidad, es el derecho a tener información, la información
está afuera, uno sale a la calle y la tiene, la tenemos en el
cielo y la tenemos en las plantas; lamentablemente necesitamos
un foro internacional para que nos diga qué tenemos que hacer
para ser soberanos, cada uno de nosotros tiene que ser soberano
en lo que hace todos los días, soberano en lo que come, en lo
que piensa, en lo que deja entrar en la mente.
Gracias.
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