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Por Jorge Luis Delgado - Perú
Aquí en los andes
vive una leyenda, donde se explica que los ciclos tienen mil años.
500 años su día y 500 años su noche. Y en esta leyenda se dice
que cuando llegaron los colonizadores, llegaron por una puesta
de sol. Y eso si calculamos aproximadamente por 1492, y hacia
Perú, hacia 1522. Y entonces lo que estaríamos viviendo en este
momento, es un nuevo día. Un nuevo amanecer. Y cuando el hombre
observa un amanecer, observa la belleza que trae el amanecer.
Que trae la memoria, que trae el despertar, y fundamentalmente
la fuerza vital de vida.
Acostumbramos poner
como ejemplo la papa, la papa recuerda que es papa. Sus hojitas,
sus flores, comienzan a estirarse, a ponerse más radiantes. La
papa hará pues lo mejor para ser papa. Y se reproducirá abundantemente
porque la papa es una hija predilecta de la Pacha Mama también.
Igual en el reino
animal será que la llama al despertar recordará que es llama,
símbolo del amor del reino animal. O los minerales o los cristales,
podrán condensar aquella energía lumínica del Padre.
Y entonces en el reino
humano, ¿qué es lo sucede?. Lo que sucede es de que cuando hay
un amanecer el hombre despierta, el hombre recuerda su esencia
de hijo del Sol. Pero casi siempre la dificultad de no poder encontrar
a ese hijo del Sol inmediatamente, porque lo primero que encuentra
son algunas máscaras de lo que uno cree ser. Y estas máscaras
son precisamente producto del ego. Y el ego que a veces nos permite
vivir muy bien, verdad, en algunos aspectos, y luego nos damos
con la ingrata sorpresa que todo era una ilusión, un sueño. Y
esas máscaras son aquellas que no nos permiten ver nuestros dones,
nuestros presentes o nuestras especiales características; poderes
que tenemos.
Entonces en este proceso
del conocerse a sí mismo, en ese proceso de trabajar con estas
dos energías que son la jucha y que es sami, el hombre tiene
una gran oportunidad de poder realmente ver ese autentico ser
que es uno. Cuya muestra de originalidad, de autenticidad es la
huella digital, verdad, es única en el mundo entonces cuando nosotros
comenzamos a ver esa presencia de luz del ser interior es que
estamos trabajando ya con sami y las energías refinadas, aquellas
energías que se basan sustancialmente en el amor y es precisamente
tres leyes o tres dones incas.
Conversando con los
queros, curiosamente ellos decían, las leyes incas son amasua,
amaluya, amaqueya, pero que sin embargo se acuerdan también del
munay, del yankay y del yachey y entonces yo me pregunto: ¿cómo
es que a podido pegar tan profundo? y es que en la época de la
colonia, se dice que amasua, amaluya y amaqueya, no seas ladrón,
no seas mentiroso, no seas ocioso, era entonces un saludo y entonces
cuando se encontraban los viajeros entre un cruce de caminos se
saludaban, no seas ladrón, no seas mentiroso, no seas ocioso,
lo mismo aquí, curioso, nosotros a alguien le decimos, a una dama
por decir, no seas prostituta, estamos insultándole como si efectivamente
fuera cierto. Entonces esta en una afrenta, que desafortunadamente,
era tan imponente el régimen en aquella época que los padres tenían
la obligación de enseñar estas leyes en sus familias. Y tanto
calo, que incluso las comunidades más alejadas que se supone son
únicas y autenticas, y casi puras, se piensa que las leyes incas
eran estas de no seas ladrón, no seas mentiroso, no seas ocioso.
Pero si nosotros con un poquito de sentido común analizamos a
una sociedad que vive en armonía con la naturaleza genial, que
vive en armonía con el cosmos, no tiene problemas pues de ladrones,
porque hay abundancia, hay equilibrio en todo. No tiene problemas
con el ocio, por que el trabajo no era un castigo, sino un don.
Y no tiene problemas con la mentira porque no hay la necesidad.
Pero sin embargo con otra mentalidad llega el conquistador, y
comienza a imponerse ese tipo de leyes; y es que las leyes naturales
conocidas por los hijos del sol son aquellas que lo llevan al
hombre a la felicidad, y es precisamente las leyes del munay,
que es el amor, del yancay, una forma de traducirlo sería el trabajo,
y del yachey, que es el saber. Entonces cuando nosotros decimos
el munay, el amor como don, como principio, esta ley nos indica
que en las comunidades más alejadas se ha encontrado que la gente
piensa que el objetivo del ser humano es desarrollar el amor hasta
llegar a altos estados de consciencia. Y uno de esos altos estados
de conciencia es conocido como tukuy munay mio que viene
a ser aquel hombre que a través de la práctica cotidiana ha logrado
un estado de consciencia, que ya no es conceptual, ya no le nace
a partir de la mente, sino es una acción de vida cotidiana. Es
un acto de vida, por lo tanto, él prácticamente irradia amor.
Pero, ¿cómo uno se
da cuenta que ha llegado a ese estado de consciencia?; es el cosmos
quien te envía el mensajero, puede ser el caso de un picaflor,
que sobrevuela por la cabeza de este ser y trata de tomar el néctar
que lleva consigo. Es muy bello y muy simbólico porque de pronto
estamos hablando también de que este hombre ha florecido, ha abierto
sus flores. Y es precisamente el picaflor el que lo recuerda.
Entonces tenemos por un lado el tema del picaflor con el amor,
ese don muy importante que se transmite, que se desborda a través
de los ritos, de las oraciones, los diálogos, con la Pacha Mama,
con lo Apus, con los animales, con las plantas, por eso es que
los animales, por ejemplo, tienen un día especial al año para
ser festejados, por ejemplo. Sus ritos, entonces se les da unas
hojas de coca para picchar, para masticar, se les da alguna
bebida, y se les celebra y se les pinta y se les pone adornos
y todo un festejo tan especial. Y en este aspecto importante es
de que el hombre a través del amor, a través de esa apertura del
corazón es que puede hablar las cinco lenguas, podríamos decirle.
La lengua de los minerales, de los vegetales, de los animales,
de los humanos y de los apucunas o los seres de luz. Porque si
nosotros nos preguntamos quechua, que significa quechua, quechua
es una región. Que hablan en la región quechua, hablan runacini,
y que es runacini, lengua de los hombres. En Aimara, en la región
del altiplano, que hablan en esta región, jaquearu, lengua
de los hombres, que quiere decir que si hay una lengua de los
hombres, hay una lengua de los apicunas, como de los animales,
como de las plantas, ¿no? y de los minerales. Entonces cuando
nosotros queremos entender la trascendencia y la importancia de
los diferentes pachas, encontramos que la gran puerta es el corazón.
Es el desarrollo precisamente del amor que permite aperturar todas
esas cosas. El segundo aspecto es el Yancai, el yancai es el trabajo,
no como castigo, sino como un don, un presente, una gran oportunidad
que la madre nos dice: haber hijo mío dame una mano que quiero
traer abundancia y prosperidad para todos los hijos de la Pacha
Mama. Y entonces el hombre trabaja fundamentalmente en aquella
época en la agricultura. Pero obviamente las otras manifestaciones
de necesidades de hoy en día tienen que ver con la Pacha Mama
siempre. Es así que el hombre entiende el trabajo como una recreación,
entonces uno esta recreando, esta reproduciendo, esta activando.
Y esta persona trabaja para si mismo, para la comunidad, para
la humanidad. Cuando hablamos de la comunidad y de la humanidad
estamos hablando del servicio, y es que la reciprocidad, el aini,
no?, hoy por ti mañana por mi, como quien dice, esa capacidad
de ofrecer el servicio que desee el prójimo. Pero no solo
en ese sentido, hoy en día, podemos entender el servicio en una
gama de oportunidades inmensa. Desde sembrar una planta frente
a tu casa, o desde no hacer ruido molesto. Desde aprender a bailar,
o desde tocar un instrumento musical, es decir el servicio en
general esta por doquier, es decir, tenemos muchas puertas que
podemos abrir. Pero la gran importancia del servicio es que es
a través de ella que logramos poder. Un poder interno y un poder
externo. Y un alto estado de consciencia de lo que es el yancai
en quechua se llama el tukuiyancainio, es decir, es aquel ser
humano que ha logrado un estado de consciencia con respecto a
la prosperidad, a la abundancia, porque sabe que su creador, es
un recreador, y entonces este hombre puede manifestar en el plano
físico lo que se le ocurra. Ese estado de conciencia de este ser
será que tiene el mismo estado de consciencia que tiene un aloxigino,
que para vivir necesita oxigeno, que sin embargo lo único que
hace, lo toma, sin preocuparse demasiado que tiene que ahorrar
para mañana o para pasado y que sabe que hay una provisión divina,
permanente, constante y esa provisión viene a ser un estado de
consciencia también. Pero obviamente lograr ese estado de consciencia
es estar con el corazón abierto y haber logrado ese contacto con
su ser divino, con ese autentico rayo del sol que es uno. Y es
que él esta en servicio, también como el Padre trayendo luz, irradiando
esa luz, con lo buenos y con lo menos buenos también. El tercer
don o ley de los hijos del sol, viene a ser el yachai, es el saber,
es el conocimiento hasta cierto punto, pero sustancialmente que
no es solo para la mente, esta bien, la mente interviene, pero
para poder comprender, para poder entender a la madre, para entender
el cosmos, para entender al Padre. Pero cuando entendemos ambos
nosotros logramos sabiduría, decimos en el mundo andino. Esta
sabiduría, que tiene que ver con la experiencia de la vida, logra
su más alto estado de conciencia cuando el hombre sabe que es
uno con el cosmos, uno con la Pacha Mama, que es uno con el universo.
Ese es el momento de la explosión del ser con el absoluto, con
lo vivido, entonces estas tres leyes, estos tres principios incas
podemos llamarlos, o las leyes de los hijos del sol, más bien
sino, del padre y la madre. Y podemos analizar, y comparar, y
relacionar con nuestra vida cotidiana y podemos encontrar una
gran fuente de amor, de poder, de sabiduría. Pero que no esta
afuera, sino que esta adentro de uno, y lo que hacemos es activarla
con lo que llamamos Dios. Y entonces para nosotros en este nuevo
amanecer que es un nuevo Pachacuti, entendiéndose que Pachacuti
es precisamente esos ciclos, y curiosamente este Pachacuti nos
trae precisamente esa revuelta, ese volver al principio, pero
cuando uno da la vuelta todo se pone de cabeza, y entonces es
la energía más sublime refinada la que uno logra captar.
O sea en el plano espiritual Pachacuti viene a ser el retorno
a la esencia del cosmos. En el plano político, en el plano de
lo que venimos haciendo como gobierno y todo aquello vamos a encontrar
un poco como el caos, como a la guerra. Y es precisamente lo que
estamos viviendo, curiosamente se ve en todo el planeta que no
nos interesa la pobreza. Pero sí ves hay un gran despertar
espiritual por un lado, y una necesidad de encontrar ese algo.
Entonces un Pachacuti para nosotros, este Pachacuti para
nosotros no es solo una oportunidad sino también una gran responsabilidad.
Adriana Ferreyra y Jorge Luis Delgado con niños
de una comunidad del Lago Titikaka - Perú
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