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LA VISITA A OTROS MUNDOS ES TAMBIEN UNA VISITA A NUESTRO MUNDO INTERIOR

Por Rita Tanoni



 

¿Visita a otros mundos? ¿Existen otros mundos? ¿Cómo se puede verificar? Preguntarán las mentes eruditas e incluso la gente común exige demostraciones, y normalmente se piden pruebas o como el pensamiento científico exije generar repeticiones en iguales condiciones, claro está para proponer una hipótesis y concluir en una tesis.

Pero quienes tenemos inquietudes espirituales y ansias de conocimiento, prestamos más atención estas aseveraciones y muchas veces ingenuamente creemos ciegamente en ellas es por eso que cometemos serios errores, generalmente relacionados con pérdidas de dinero, lo que nos trae como consecuencia sufrir grandes desilusiones.


Visiones Curativas - Healing Visions

 

No hay mejor manera de comprobar que esos mundos existen que con la propia experiencia, y la propia rectitud interna para no confundirnos en el intento, evitando crear falsas ilusiones que sólo conducen a patologías difíciles de curar.

Desde mi recorrido, que comenzó a muy temprana edad, me atrevo a exponer algunas consideraciones que me han parecido importantes o mejor dicho, que me han ayudado a experimentar alguna que otra visita a otros mundos.

Más allá de que debemos "creer" y tener agudizada la fe, debemos presentarnos a estas experiencias con respeto y con humildad. No me refiero al respeto y a la humildad formal, sino al respeto del corazón abierto, y la humildad que nos es dada cuando somos tan sinceros como para comprender que no es una cualidad propia, sino que es la gracia otorgada después de un recorrido y reconicimiento interior, que nos hace hincarnos y besar la tierra.

Es igualmente importante en estas experiencias, ser asistido por un maestro o maestra, o por un hermano o hermana mayor, es decir por alguien que nos ayude a descubrir y a atravesar las puertas sin olvidarnos de pedir permiso, recordando siempre a nuestros antepasados, que son guías amorosos y silencios.
No vaya a ser que por soberbia nos quedemos dando vueltas delante de la puerta, sin siquiera poder golpearla, o si la golpeamos, no lograr que se abra. Esto puede ocurrir simplemente porque no nos conocen, ¿Quién nos va conocer, si ni siquiera nos conocemos a nosotros mismos?

Los guardianes de estos mundos requieren de nosotros ciertas cualidades, por llamarlas de alguna manera, o ciertas virtudes, por llamarlas de otra. Como así también ciertas actitudes. Por eso muchas veces no se logran resultados y terminamos perdiendo la fe.

Hemos de prepararnos para este viaje, tal como aquel que viaja al extranjero y prepara su pasaporte, su visa, sus vacunas, su equipaje, deja su casa limpia, se despide de sus parientes, termina algunos asuntos, compra la moneda a utilizar en destino, etc. Claro que para viajar a otros mundos los requisitos son otros, y requieren un trabajo interior, además de los de propios méritos.

Es aquí donde debemos ser totalmente sinceros, no se puede mentir ni ocultar nada, y también debemos sacarnos las máscaras, o mejor dicho, estas indefectiblemente se caen. Así, despojados, desnudos, frágiles y vulnerables, comenzamos el viaje. Al igual que como algún día emprenderemos ese otro viaje, el que se inicia con la tan temida muerte.

La preparación no es más que ejercer esas virtudes y cualidades que ejerceremos en nuestra propia vida.


Visiones Curativas - Healing Visions

Sentir y experimentar las virtudes, es un viaje a nuestro interior, un recorrido por los distintos registros de nuestra vida. Por ejemplo, nos encontramos con esas cosas que no hemos sabido perdonar y se han concentrado en cúmulos de rabias, los cuales con el correr del tiempo se descomponen y producen horribles olores y sabores, que nos resultan imposibles de tragar, quedando estancados en algún lugar de nuestra psique o de nuestro cuerpo, o tal vez en ambos, transformándose en inercia o en núcleos de enfermedad.
Ni que hablar de la falta de perdón a nuestros hermanos y a nosotros mismos. Creo que es esta una de las grandes tareas.

¡Qué duros que somos muchas veces con nosotros mismos! mientras que en otras ocasiones ¡Cuán permisivos que somos!, llegando al extremos de herir sin piedad a nuestros seres más queridos.


Voces del silencio - autor: Roberto Castillo Latorre

¿Porqué ansiamos recorrer otros mundos?. Quizás por el deseo de encontrar algo mejor, o porque nos creemos especiales, o por evadir responsabilidades, o por que llegó el momento, o simplemente por que sí. Cualquier razón es válida para emprender el viaje, pero en este punto hay que tomar acción con responsabilidad y plantearnos este interrogante: ¿Cómo podríamos recorrer otros mundos, sin siquiera conocer los laberintos de nuestro mundo interior?.

En el recorrido vamos a encontrar muchas cosas, diversas sensaciones, deseos que nos disgustan y nos producen todas aquellas cosas o emociones que reiteradamente hemos tratado de evitar y ocultar. Seguramente también encontraremos nuestra propia oscuridad, el mal que generamos, nuestros miedos y resentimientos, la tiranía, los bajos instintos, además de otros sentimientos similares. Entonces la otra gran pregunta es: ¿Que hacemos con todo esto?.

Esta es la gran oportunidad para liberarnos, para limpiarnos y también para sanarnos. Todos deseamos vivir sin tormentos, qué mejor oportunidad que esta, para que se nos permita buscar las virtudes que nos liberen de aquellos sentimiento que nos producen tanto disturbio.

Esas virtudes que hemos de buscar, son una fuerza opuesta al tormento y poseen una fuerza tal que cuando la experimentamos, lo neutraliza. Es como una llave universal que nos permiten abrir las puertas de nuestro desconocido mundo interior y por ende las de otros mundos. Son los regalos de nuestros esfuerzos, los dones y las gracias otorgados por nuestro padre y nuestra madre y por lo tanto requieren de nosotros una actitud amorosa y humildemente respetuosa.

Para cada molestia, para cada sensación negativa, para cada frustración, para cada duda, para cada tristeza, cada dolor, cada pena... existe una virtud que nos puede liberar.
Es posible viajar a otros mundos espirituales, si enfrentamos con sinceridad y coraje nuestra realidad y aceptamos la graciosa compañía de nuestras virtudes.

Una vez recorrido nuestro bellísimo y amplio mundo interior, ¿Qué otro maravilloso y extenso mundo deseamos encontrar?

Comenzaremos entonces con la gran tarea de tomar decisiones y de tener una idea clara sobre cuales son nuestras intenciones, nuestras inquietudes y nuestras necesidades. Esto es muy importante, ya que si previamente no establecemos estas pautas, emprender nuestro viaje será algo así como lanzarse al mar sin un rumbo determinado, corriendo el riesgo de quedar dando vueltas en el mismo lugar.

Inclusive cuando hemos tenido el cuidado de trabajar con esmero todos estos temas, puede ocurrirnos que nunca estemos seguros de estar listos. Para superar esa sensación debemos recurrir nuestros maestros guías o hermanos mayores, quienes nos llevarán de la mano y nos mostrarán el camino a seguir.

Hemos de estar atentos, ya que son muchas las cosas que ellos nos han de mostrar y sin lugar a dudas estas experiencias siempre serán ricas en conocimientos, tanto en el caso de sepamos o no advertirlo, y aun cuando en nuestro recorrido incluya zonas oscuras o muy luminosas.

Cuanto más nos abandonemos a la conducción de maestros, hermanos mayores o guías, más ricas son nuestras experiencias. Por supuesto que es difícil dejar a un lado la fuerte necesidad de control que por lo general se instala en nosotros.


Francisco Valdés Godinez - Paisaje del Río Miel

Hay un momento en que lo sutil se vuelve tangible y nos damos cuenta de la gran perfección del universo. Todo está en su lugar, todo es exquisitamente perfecto, todo es como debe ser, pero quizás lo más hermoso es darse cuenta que somos parte de esta maravillosa perfección.

Aunque no queremos alejarnos de estas y otras sensaciones que se nos ofrece, nos vemos obligados a volver y continuar con las tareas propias de este, nuestro mundo tridimensional, ese mundo que nos asalta con preocupaciones y dificultades. Pero a pesar de eso, en nuestro corazón quedará grabado a fuego el recuerdo de nuestra experiencia, y sin lugar a dudas intentaremos traer ese mensaje a quienes nos rodean, aunque transmitirlo sea una tarea muy difícil, ya que es prácticamente imposible traducirlo en palabras.

Lo que sí es definitivamente cierto, es que nuestra vida cambia. Toma otra dirección y vemos con otros ojos, los ojos del corazón, nos enamoramos de la vida, y también de este maravilloso mundo tridimensional que nos brinda la gracia de tanto aprendizaje. Es entonces que podemos mirar la vida desde otra perspectiva, tal como nos dice Richard Bach en su libro Ilusiones: "Perspectiva, tómala o déjala".

 

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